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Diagnóstico del sistema educativo Elementos para un diagnóstico del Sistema Educativo Español |
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Diagnósticos de la educación en España promovidos por las autoridades políticas (1968-1996)Nota: El INCE encomendó realizar un estudio con este mismo tema y título a Manuel de Puelles Benítez, Catedrático de Política Educativa en la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Las líneas que aquí se incluyen están basadas en este estudio, que puede ser solicitado al INCE por aquellas personas particularmente interesadas en el tema.EL LIBRO BLANCO DE 1969Como es sabido, la Ley General de Educación de 1970 fue precedida un año antes de un documento que, pese al escepticismo con que fue inicialmente acogido, constituyó un verdadero éxito, tanto por su difusión como por la seriedad y el rigor con que fue elaborado: el conocido como «Libro Blanco», que en realidad llevaba el título de La educación en España: Bases de una política educativa. El Libro Blanco es sin duda el primer informe crítico que se produce en España sobre el sistema educativo en su conjunto. Éste aludió con notable crudeza a las principales deficiencias que, en materia de educación, tenía la España de entonces, como por ejemplo las bajas tasas de escolarización en enseñanza preescolar, primaria y, muy especialmente, secundaria (en la que sin embargo se había producido una explosión de alumnado), así como a problemas estructurales graves, entre los que se hallaba en primer término la «doble vía» que se ofrecía a los niños españoles a partir de los diez años de edad, en función de la cual se discriminaba a la población infantil sobre todo por sus recursos y su entorno social y familiar. Muchos de los problemas denunciados por el Libro Blanco pueden considerarse propios de aquel momento, y fueron solucionados con mayor o menor fortuna mediante la aplicación de la Ley General de Educación y, más tarde, mediante otras medidas legales. No vamos a aludir aquí, por tanto, a ellos. Nos interesa ahora reparar en algunas tendencias manifestadas ya entonces y que, al menos en parte, quizá podrían persistir todavía hoy. En lo que se refiere concretamente a la enseñanza secundaria, el Libro Blanco destacaba entonces:
Por lo demás, el Libro Blanco puso tambien énfasis en deficiencias del sistema escolar para las que, como cabía esperar, no ofreció una solución al gusto de todos. Esto afecta de modo especial al tema de la segregación escolar de los alumnos entre los 10 y los 14 años. Al proponer la eliminación de la bipolaridad existente hasta entonces y el establecimiento de un canal común y de igual contenido para todos los alumnos, solución plenamente aceptada y adoptada por la Ley de 1970, algunos sectores de la sociedad y del ámbito educativo (especialmente en la enseñanza secundaria y universitaria) reaccionaron claramente en contra de esta medida, insistiendo en que abocaba a una interpretación defectuosa de la democratización de la enseñanza y en que dificultaba la selección y formación adecuada de los alumnos más capacitados e interesados en proseguir estudios superiores. Otro importante punto reseñable es la denuncia efectuada por el documento de que la enseñanza --a todos los niveles pero especialmente a nivel de enseñanza media o secundaria-- era demasiado memorística. También esto pudo favorecer una política tendente a que los planes de estudios reforzaran los conocimientos instrumentales y cultivaran en menor medida la memoria, como ya entonces y posteriormente fue con frecuencia destacado. Para acabar esta breve alusión al Libro Blanco, conviene añadir que un informe aparecido por la misma época desde el ámbito de la iniciativa privada (el llamado II Informe Foessa, de 1970) validó sustancialmente las apreciaciones críticas realizadas por el Libro Blanco, si bien dejando claro que algunos de los datos suministrados por éste, pese a su gravedad, eran más bien optimistas (como los relativos a las tasas de escolaridad y abandono). La crítica más sustancial que realizó el II Informe Foessa con respecto al Libro Blanco es la relativa a los asuntos de financiación, por la debida falta de un adecuado cálculo financiero de las necesidades que pretendía cubrir la anunciada reforma. |
EL INFORME DE EVALUACIÓN DE 1976Seis años después de la aprobación de la ley, va a producirse un nuevo informe promovido por las autoridades ministeriales. Se trata esta vez del solicitado en 1976 por el ministro Robles Piquer a una Comisión presidida por Fernando Suárez, y que no fue publicado, aunque sí tuvo una circulación restringida (Informe que eleva la Comisión Evaluadora de la Ley General de Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa en cumplimiento del Decreto 186/76, de 6 de febrero). Como su propio nombre indica se trataba de evaluar la aplicación de la citada Ley y, en suma, de hacer balance de sus logros y deficiencias en un momento en que la situación política, tras la muerte de Franco, estaba en trance de profundo cambio. El primero de los tres amplios volúmenes de que consta el Informe está destinado a reflejar la evolución cuantitativa del sistema escolar desde 1969, y constata el gran crecimiento operado a todos los niveles, que es especialmente notable en la enseñanza secundaria (que casi triplica su alumnado en esos siete años) y también notable, aunque mucho menor, en Formación Profesional (FP), que se duplica. Constata también la práctica generalización de la Educación General Básica (EGB), es decir, de la escolaridad obligatoria hasta los 14 años. Y señala la gran expansión operada por el sector público especialmente en enseñanza secundaria (bastante por encima de la operada por el sector privado), aunque también en los demás niveles. El segundo volumen viene dedicado a evaluar los diferentes niveles y modalidades. Seleccionando una vez los temas que aquí nos interesan especialmente, podemos decir que el Informe viene a revalidar como un «acierto» de la Ley del 70 la unificación de la escolarización entre los 7 y los 14 años, añadiendo que «en ningún caso puede aceptarse un regreso a situaciones discriminatorias anteriores que dividían a la población escolar de nivel básico en grupos diversos» y que «si de algo adolece el sistema vigente es, precisamente, de una discriminación prematura en el tratamiento educativo a partir de los 13-14 años de edad y una división en exceso radical de enseñanzas predominantemente humanísticas, pretecnológicas y profesionales». De otro lado, aunque recoge las críticas expresadas por varios sectores sobre un descenso de la calidad de la enseñanza secundaria superior, el Bachillerato Unificado Polivalente (BUP), se muestra claramente a favor de éste en la forma establecida por la Ley, subrayando la conveniencia de reforzar su entraña «unificada» y «polivalente». Entre las deficiencias que encuentra en el ámbito de la enseñanza secundaria (general y profesional, de nivel inferior y nivel superior), algunas han sido en buena medida paliadas en años posteriores, como por ejemplo la referente a la gratuidad de la enseñanza obligatoria (en gran parte, «todavía una aspiración», según el Informe), o la subsistencia todavía de aulas en mal estado en los centros de EGB. Otras deficiencias pueden quizás haber perdurado bastantes años después de producido el Informe, como por ejemplo:
Puelles resume que, a ojos de la Comisión, en la aplicación de la Ley de 1970 había que atender de modo especial a estas realidades:
Por lo demás, el Informe de la Comisión insiste también en que muchas de las dificultades que persisten se deben a la insuficiente financiación de la Ley de 1970. En la Síntesis actualizada del III Informe Foessa, aparecida en 1978, las observaciones que se hacen no distan mucho de las anteriores. Se insiste allí, particularmente, en que el gasto en educación sigue estando notablemente por debajo de las necesidades y de lo que es norma entre los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). |
EL DOCUMENTO DE 1981 SOBRE ENSEÑANZA SECUNDARIALas Enseñanzas Medias en España, Informe aparecido en 1981, contiene también, junto a su propuesta de reforma, una evaluación del Bachillerato y de la Formación Profesional tras más de diez años de haber sido promulgada la Ley del 70. Partiendo del fuerte incremento de alumnos operado por ambas enseñanzas (sobre todo por la Formación Profesional, que se duplica desde 1975, aunque sus efectivos constituyen todavía en ese momento la mitad de los matriculados en Bachillerato), el Informe se refiere ampliamente a «deficiencias graves» y «anomalías cuya corrección es urgente». Sintetizando, las deficiencias y anomalías mostradas por el Informe son, sustancialmente, éstas:
Una vez más, el IV Informe Foessa, publicado dos años más tarde incide en destacar anomalías como las ya señaladas por el informe oficial de 1981. |
EL INFORME DE LA OCDE DE 1986También promovido por las autoridades políticas cabe considerar el Informe que en 1986 llevó a cabo la OCDE sobre la política educativa española (Examen de la política educativa española, OCDE, 1996). Este informe comenzaba por destacar el gran impulso que había venido recibiendo la educación en España desde la Ley General de Educación de 1970, fruto del cual fue la expansión operada por el sistema educativo en su conjunto, que, a ojos de los examinadores, «ha sido más espectacular que en ningún otro país de la OCDE». El informe de la OCDE incide en algunos de los puntos de críticas que se han ido recogiendo más arriba, como, por ejemplo, el relativo al planteamiento defectuoso de la Formación Profesional, tanto de primer grado (por el tipo de alumnos que recibe y por su escaso aprecio social) como de segundo (por la escasa proporción de bachilleres que la eligen, no superior entonces al 20%, y por el considerable número de abandonos que refleja). Pero también incide en otros puntos clave como éstos:
Como no podía ser menos, el examen de la OCDE abarca también cuestiones relativas a la financiación, expresando que «sería útil desarrollar unos pronósticos más sistemáticos de las necesidades de recursos a medio y largo plazo». |
EL LIBRO BLANCO DE 1989Como señala Puelles en el estudio que nos sirve de referencia, el Libro Blanco publicado en 1989 (Libro Blanco para la Reforma del Sistema Educativo), también como prólogo a la Ley que va a promulgarse un año después (Ley de Ordenación General del Sistema Educativo, LOGSE), es mucho más escueto que el aparecido veinte años antes en lo que se refiere al diágnostico de la situación y va mucho más directamente a presentar la reforma que se desea implementar. No obstante, su primera parte se refiere con cierta amplitud a los logros y deficiencias que han sido fruto de la Ley de 1970 y que, veinte años más tarde, conviene encauzar debidamente. No es ahora el momento de ocuparnos de los que el nuevo Libro Blanco conceptúa como «logros», muchos e importantes. Entre las deficiencias que perduran al final de la década de los ochenta, el documento subraya particularmente éstas, a las que piensa dirigirse de modo particular el efecto de la nueva ley:
Además de estas deficiencias, el Libro Blanco señala también la necesidad de operar un ajuste general del sistema educativo español a las circunstancias del momento presente, destacando a este respecto los siguientes factores:
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