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Elementos para un diagnóstico del Sistema Educativo Español
3 - Planes de estudios y métodos de enseñanza (conclusión)


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Diferencias de enfoque


LA EXPERIENCIA DOCENTE

Los restantes agrupamientos de profesores suponen ya la consideración de diferencias intracentro. Las diferencias debidas a la experiencia docente no son excesivas. Se observa, contra lo que cabría inicialmente esperar, un talante técnicamente más innovador en los profesores mayores, con más de 20 años de experiencia.

El libro de texto es más valorado y utilizado por los profesores con más de 20 años de experiencia, mientras que lo es menos por los que sólo tienen hasta cinco años de docencia. Son los profesores con más de 20 años de experiencia los más partidarios de aceptar y realizar adaptaciones curriculares y se unen a los que menos experiencia tienen en la búsqueda de estrategias de atención a la diversidad. (gráfico 19). También son estos profesores los que más valoran la evaluación tanto tradicional como criterial (gráfico 20), el clima funcional y los órganos asesores de carácter institucional. Las restantes categorías en función de la experiencia presentan un perfil poco discriminativo.


Gráfico 19: Diferencias en torno a la diversidad por experiencia docente


Gráfico 20: Diferencias en la evaluación por experiencia




PROFESORES Y ÁREAS

El agrupamiento de profesores en función de las áreas que imparten presenta bastantes diferencias.

Las distancias no son expresivas en aspectos tales como la valoración genérica de objetivos y contenidos de la enseñanza, con la única excepción de la discrepancia ya señalada entre valoración de la importancia de cada área y su horario, que se indicaba anteriormente (gráficos 2 y 3). Esta disparidad no tienen proyección en los resultados a nivel estadístico.

No hay ninguna diferencia significativa entre los colectivos por asignaturas en los instrumentos y modalidades de programación, ni en la valoración de la comprensividad. Las diferencias aparecen con intensidad en las facetas relacionadas con lo recursos, las actividades y los procesos de enseñanza y evaluación. Supone una llamada de atención hacia el problema de las didácticas especiales.

Los profesores de matemáticas son los que menos valoran y utilizan los medios materiales: audiovisuales, fotocopiadoras, ordenadores..., y los que más lo hacen son los del área de tecnología. Los libros de texto, sobre todo en función de la mayor o menor disponibilidad de medios, son más valorados y utilizados por los profesores de lengua

Los más partidarios de una metodología innovadora y participativa son los profesores de Tecnología y los menos, los de matemáticas. Los más partidarios de una metodología convencional son los profesores de lengua y, los que menos, los de tecnología. El profesorado más partidario de las exposiciones magistrales es el de ciencias sociales (gráfico 21).


Gráfico 21: Diferencias en metodologías por áreas

Los profesores de Matemáticas son los menos partidarios de una evaluación y promoción de los alumnos basadas en la reforma. Los más partidarios de una evaluación tradicional son los profesores de Lengua y los que menos, los de Tecnología, que son abiertamente partidarios de una evaluación de productos (gráfico 22).


Gráfico 22: Diferencias en evaluación por área impartida




LOS COLECTIVOS DOCENTES

Las diferencias de mayor importancia entre los conjuntos de profesores aparecen en la comparación de los resultados en función de los colectivos profesionales de procedencia. En la ESO coexisten, como ya se indicó, tres colectivos con diferencias en función del cuerpo administrativo de origen, e incluso en cuanto a titulación: Maestros, Profesores de Secundaria y Profesores Técnicos de Formación Profesional.

La contraposición más fuerte se produce entre el colectivo de Profesores de Secundaria y el de Maestros. Si se estiman las concordancias o discrepancias que se producen entre las 31 dimensiones que se han obtenido, en una valoración cuyo sentido es esencialmente aproximativo, la correlación entre los profesores de Secundaria y Maestros es negativa, con un valor que supera 0,60. Se trata de una visión claramente divergente entre los dos grupos mencionados. No es aventurado concluir que la cultura organizativa de uno y otro conjunto, expresada a través de las dimensiones, está muy distante.

El maestro valora más –de modo significativamente distinto al profesor de secundaria– las intenciones del currículo de la LOGSE, la flexibilidad de contenidos (gráfico 23) y la programación basada en la reforma. La exposición magistral, como técnica didáctica, es aceptada por los profesores de secundaria y no tanto por los maestros. Éstos valoran positivamente el factor que se ha denominado "metodología convencional", y los otros lo valoran menos. Ser partidario de esta metodología, de acuerdo con la definición de la dimensión correspondiente, implica aceptar el esfuerzo del profesor para facilitar el aprendizaje del alumno.


Gráfico 23: Diferencias en "intenciones" de la Reforma por colectivos docentes

Los maestros son más proclives a aceptar y realizar adaptaciones curriculares y a aceptar la integración que los profesores de secundaria. Desde el prisma de la evaluación y la promoción, los maestros son más partidarios de la evaluación y promoción basadas en la Reforma y de realizar una evaluación criterial (gráfico 24). Por último, valoran más la dotación y optimización de los medios y recursos y entienden la tutoría como una función docente y fundamental en esta etapa escolar para la que se consideran suficientemente preparados.


Gráfico 24: Diferencias en la evaluación en función del colectivo docente

La correlación entre los Maestros y los Profesores Técnicos de Formación Profesional sigue la misma pauta. Las discordancias son semejantes a las que se han visto entre maestros y profesores de Secundaria. Se encuentran igualmente en posturas contrapuestas y distantes. Pero tampoco existen concordancias entre Profesores Técnicos de Formación Profesional y los profesores de Educación Secundaria: la correlación entre estos dos colectivos es prácticamente nula.

La presencia de tres culturas profesionales tan diferenciadas puede plantear problemas peculiares. La cultura de secundaria esta reglada, como se observa, por un sentido predominantemente transmisivo más que participativo, por un sentido selectivo más que generalizador, por una visión esforzada por parte del alumno más que facilitadora. Estos adjetivos, en una contraposición simplista por poco matizada, no son más que la síntesis de las diferencias de puntuaciones factoriales de segundo orden detectadas mediante el análisis de varianza. Y además tienen un referente que puede entenderse identificable como rasgos tradicionales de un Bachillerato propedéutico para otros niveles de enseñanza. La asimilación de la ESO con la Educación General Básica o la Educación Primaria no es una identificación caprichosa. ESO y primaria son niveles de enseñanza obligatoria. El Bachillerato se orienta, especialmente, a conseguir la "incorporación a estudios posteriores".

Si a estas disparidades se le suman la serie de diferencias basadas en las funciones profesionales que han de desempeñar unos y otros, en las remuneraciones y en el régimen de dedicación, la discrepancia intracentro podría derivar en situaciones de fragmentación cultural: sería una derivación provocada por la relativamente baja permeabilidad entre los grupos implicados, las distintas formas de trabajo que se detectan, y la presencia de una cierta "conciencia del nos".

Todavía un elemento más que señalar. Los profesores de Secundaria se encuentran no sólo con el conflicto intracentro señalado. Su intervención simultánea en la dos modalidades de la Educación Secundaria, la Obligatoria y el Bachillerato, puede exigirles un difícil desdoblamiento en las funciones profesionales. Habrá de evaluar individualmente en una sesión de Bachillerato y corporativamente en las de ESO. Tendrá que actuar con talante participativo y facilitador en una clase, y transmisivo y selectivo en otra.

Este cambio de contexto de modo casi instantáneo no es fácil de asumir.

Este problema de la coexistencia de subculturas intracentro puede ser una interesante vía de enriquecimiento del grupo de profesores si se consigue gestionar de un modo adecuado. Pero podría también convertirse en la base de una disfunción problemática.


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